Lídia Herbada, la soñadora. Periodista y escritora

Hoy tengo el gustazo de entrevistar a la periodista y escritora madrileña Lidia Herbada.
Hace un año cruzamos nuestros caminos de la forma más tonta y desde entonces no ha habido un día en que no hayamos intercambiado unas palabras, algunas confesiones y unas (muchas) risas.
Lidia es autora de varias novelas que se han editado tanto aquí como en México. La última, 39 cafés y un desayuno ha sido reeditada por Espasa.
Tiene un blog la mar de interesante y un montón de proyectos a la vista. Ayer mismo me sorprendió contándome que es finalista en el concurso nacional de relatos de la cadena SER. (Si estáis atentos hoy, 3 de Febrero de 2015, a las 13:30 podréis escucharlo).
Os dejo con Lidia, un torbellino de ideas, un cerebro que hierve, que sueña e inventa mil y unas historias cada día.
Cuando eras una niña, ¿en qué querías convertirte de mayor?
Si te digo la verdad, no quería crecer, así que me imagino que mis sueños estarían anclados en el “peterpanismo” lleno de luces.
Nunca fui una niña de esas que soñaba con ser profesora, o astronauta. Tenía demasiada fantasía para gastarla en el presente.
¿Te sientes satisfecho hoy en día?
Hay días que sí, y hay otros que te gustaría mejorar algunas cosas. Creo que a todos nos pasa un poco, ¿no?. Me siento privilegiada por no perder la ilusión y poder dedicarme a lo que me gusta. En cuanto a la satisfacción, a veces hay que callar a la insatisfacción.
En líneas generales, se podría decir, que siempre estoy en reformas.
¿Sabrías decirme en qué momento supiste que lo tuyo era escribir?
Creo que lo supe a los siete u ocho años. No dedicarme profesionalmente, eso ni me lo planteaba, pero, si me gustaba escribir plasmar historias, pensamientos en una hoja o dedicar las carpetas. Yo era muy dama de las camelias.

Lidia siendo entrevistada por una periodista mientras grababan un programa para la televisión.

De no ser escritor, ¿cómo te habría gustado ganarte la vida?
Sería Músico, sin duda. Me hubiera encantado tocar el violín, el saxo o incluso el violonchelo. Directora de orquesta con batuta también me hubiera gustado. Creo que la música se parece mucho a la escritura. Expresas todo con un lenguaje propio. Mi madre de hecho es cantante de ópera de RTVE, y siempre ha estado muy el mundo de la música muy ligado a mí. Es tan importante como la escritura. Detestaba el solfeo, y la impaciencia acabó por truncar la que hubiera sido una profesión bonita.
Elige un día de la semana, cualquiera. Y cuéntame cómo es y qué sueles hacer desde que tu cabeza se pone en marcha hasta que te acuestas.
Intentaré coger un día creativo, de esos en que avanza la novela. Lo otro sería relataros, mil cabezazos contra la pared. Y no quiero amargar el día jajaja
Me gusta escribir a primerísima hora de la mañana. Cuando tienes una explosión de ideas en tu cabeza, y fluyes, es una de las sensaciones más maravillosas del día.
Qué te voy a contar compañera de fatigas…Me gusta intercalar la escritura con buena lectura. Creo que me ayuda a no bajar el listón, a ser exigente conmigo misma. Soy profesora de escritura de taller on-line en Sinjania, y me gusta dedicar tiempo a los alumnos y a sus novelas.
No abandono el inglés, tengo un profesor maravilloso de Seattle, y trabajamos mucho temas relacionados con la literatura, o con la tecnología. Aprovecho también para beber de otras fuentes, como es el cine, o ver alguna película en Filmin, me parece una plataforma maravillosa y a unos precios asequibles.
Fundamental no solo trabajar la mente. Detesto el gimnasio, así que soy feliz nadando y haciendo yoga kundalini. Creo que es el tándem perfecto para relajar nervios y explorar el yo profundo. He extraído un día muy perfecto y creativo. Ojalá todos fueran así.
¿Puedes decirme cómo te ves dentro de diez años?
No me gusta pensar a largo plazo. Me da miedo. Quizás para que no vengan las frustraciones. Prefiero el día a día y como mucho un par de meses de anticipo.
Una película
Big Eyes
Tim Burton es un genio, y por primera vez rompe esquemas. Creo que es importante echar una mirada atrás, y ver como muchas mujeres no tuvieron las mismas posibilidades que nosotras en la actualidad. Es bueno tener memoria y darles su reconocimiento. Es una película fascinante, que te hace pensar.
Una receta
Las lentejas ecológicas es mi plato fuerte. Me salen siempre en su punto.

Pequerecetas

Una ciudad
Praga. Para mí es la pequeña París.
Una hora del día
A las ocho en verano. El atardecer tiene colores y sensaciones únicas.

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