¿Cuánto gana un escritor?

Es un tema que quería tocar desde hace unos meses.
La idea surgió de la forma más tonta. Como sabéis, utilizo seudónimo, por eso ni mi familia menos cercana ni muchos de mis amigos, y por supuesto casi ningún conocido (por ejemplo vecinos, colegas laborales o gente que veo a diario en las tiendas en las que compro) sabía de la existencia de María Jeunet.
Hace unos cuantos meses cuando anuncié que mis dos primeras novelas iban a publicarse y estarían disponibles en las librerías de España la voz empezó a correrse. Esas personas empezaron a darse cuenta de que yo era esa tal María Jeunet. Me reconocían en la foto y se asombraban.
Algunas personas llegaron a preguntarles a mis padres si me había casado con un francés, por eso del Jeunet.
El caso es que como un pequeño dominó de mentes pensantes, muchas de esas personas que supieron que además de trabajar en mi empresa también escribía, empezaron a decirme a modo de broma cosas como:
“Te vas a forrar!!”
“Vas a dejar tu puesto en la empresa y te irás por ahí…!”
“Vas a comprarte una casa en Madrid y nos abandonarás!”
“¿Qué haces con ese coche viejo? A ti tiene que llevarte un chófer!!”

Por eso, para contarles a esas personas si me estoy forrando o no, y para explicarles a los nuevos escritores cuánto gana un escritor y si se puede vivir de la literatura, voy a escribir este artículo.

Amigos, la realidad golpea como una roca llena de aristas.
Forrarte escribiendo libros (forrarte al estilo Stephen King, por ejemplo) es más difícil que ganar los euromillones. En serio.
Este es el casoplón de Mr. King.
Hay que vender muchísimos libros para mantener un lugar así.
Por cada libro vendido, un escritor se queda con 1.5 euros de mediao. Y a eso hay que descontarle impuestos. Total, por cada libro vendido nos quedamos con poco más de 1 euro.

Eso quiere decir que si vendo 5.000 libros, mi editorial me dará un poco más de 5.000 euros. Seguro que al igual que yo, no consideraréis que es estar forrado tener 5.000 euros más en la cuenta del banco.

Y es que ni aunque vendiera un millón de libros, y ganara un millón de euros, me cambiaría la vida. De verdad.
Lector, imagínate que te toca la primitiva el próximo jueves. Y tienes la suerte de que te caen llovidos del cielo un millón de euros. Estoy segura de que harás algo parecido a esto: pagar lo que queda de hipoteca o comprarte una casa, comprar quizá un coche nuevo. Repartir algo entre tu familia más cercana. Y seguramente hasta te irás de vacaciones. A un hotel de cinco estrellas.
Pero, quitando la felicidad y tranquilidad inicial, en realidad no te cambiará la vida. No podrás dejar tu trabajo, ni estar cada noche de fiesta, ni cambiarás de Mercedes cada año.
Y la realidad, más allá de lo que cada uno haga con su dinero, es que vender libros es una cosa muy difícil. Muchísimo. Y cada vez las cosas están peor en España. Así que no me imagino volando por el mundo sobre una alfombra hecha con billetes de 500 euros a lo Aladdín.
Hace unos días leí un artículo de la jefa de Alfaguara. Comentaba que hace años la facturación de ese sello (uno de los más importantes en castellano) se repartía 50/50 para Latinoamérica y para España.
En 2013 las cosas quedaron así: 70 para Latinoamérica y 30 para España. Esa diferencia estriba en que en España se compran menos libros que hace años y por tanto el porcentaje de facturación con respecto al total ha disminuido.
El titular de otro artículo era: en España se editan tantos libros como en Alemania, pero se lee como en un país del tercer mundo.
Es un panorama muy triste. Triste para los que se dedican a esto en exclusiva y triste para nuestra sociedad. Porque leer enriquece siempre.
En el siguiente gráfico os muestro un dato que seguro os llamará la atención. Es la cantidad de ejemplares que se imprimen de cada libro.
Los datos están extraídos de la web Federación de gremios de editores en España.
Vemos el descenso de la tirada media de libros en España desde el año 2005 a 2012.

En 2013 y en 2014 los números siguieron bajando.

Así que como veis exageraba poco diciendo que es más fácil que me toquen los euromillones que super forrarme vendiendo libros.

Lo bueno en mi caso es que no escribo para forrarme. Si siquiera lo hago por el dinero (de hecho cuando publiqué por mí misma ambas novelas, las puse a la venta por 1 euro y solo me quedaba de cada euro con 35 céntimos). Llevo ocho años ganándome la vida en mi empresa y espero que siga siendo así hasta que cumpla los sesenta y tantos, por lo menos.
Escribo porque me encanta y porque me es imposible no hacerlo. Me llena y me hace más feliz. Así que si de algo me estoy haciendo rica, es de buenos momentos. De eso tengo para llenar un mar entero.

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