Cosas bonitas que pasan cuando eres escritor

Hace un tiempo comenté en mis redes sociales que estaba muy contenta por algunas cosas que me estaban pasando.
La palabra contenta se queda muy pequeña para definir cómo me siento ante tales acontecimientos. Poco a poco los iré desvelando, me gusta saborearlos con calma y compartirlos despacio…
Hoy empiezo a contaros una de esas cosas que me han tenido tan feliz en las últimas semanas. El día de la presentación de mis novelas en Salamanca (fue en la Casa de las Conchas, aquí podéis ver la crónica) una de las asistentes fue la escritora salmantina Victoria Álvarez. Tuvimos la ocasión de charlar unos minutos, que después fueron dándose de sí a través de emails.
Ella estaba en ese momento ultimando la edición de su cuarta novela, titulada Contra la fuerza del viento, del sello Lumen (Penguin Random House). Supone el segundo volumen de la saga Dreaming Spires.
Victoria me tenía reservada una sorpresa preciosa: me pidió que la acompañase en la presentación de su libro. Quería que yo la presentase a ella y que condujese la charla delante de los asistentes. ¡Cuando me lo propuso casi di una fiesta!
Ese día fue la semana pasada, nos reunimos en la librería Hydria de Salamanca, un precioso local situado en el corazón de la ciudad invadido por libros, música, sillones retro, retratos en blanco y negro, café e infusiones.
Llegué quince minutos antes del acto y encontré una fila de personas haciéndose con la novela de Victoria. Yo llevaba las mías en un gran bolso que me hacía sentir una especie de Mary Poppins. Pedí una botella de agua (no quería que mi lengua se quedara pegada en el interior de las mejillas) y pocos minutos después llegó ella.
El lugar elegido para la presentación tiene una planta triangular: en el extremo más fino dispusieron una mesita y un par de sillas colocadas de frente al público para nosotras.
Todos los puestos se ocuparon en pocos minutos, incluso tuvieron que subir unas cuantas sillas más llenando todos los metros cuadrados disponibles y aún así quedó gente de pie (no unos pocos, ¡muchos!). El sonido de las voces era cada vez mayor, me pregunté si sería capaz de alzar mi voz y empezar con la presentación.
Victoria y yo nos sentamos en nuestros puestos y tras unos segundos de confidencias empecé a hablar. Salió de mi garganta una voz fuerte que llegó a sorprenderme y no callamos durante una hora. Llevé un pequeño guión para no dejar escapar ningún punto importante, pero la realidad fue que ella nos desveló muchos más detalles preciosos de su forma de escribir, de documentarse y de contar con palabras lo que aparece en su mente.
Si buscáis información sobre esta escritora comprobaréis que casi en el cien por cien de las entrevistas o artículos se menciona la documentación tan extensa que lleva a cabo antes de escribir sus novelas.
Leer un libro suyo es transportarse en el tiempo (y en el espacio) porque cada detalle (la noticia que un personaje lee en el periódico de la mañana, los motivos que adornan el vestido de la protagonista, o la vajilla en la que comen) es real. Eso le da un cariz de realismo a sus libros pocas veces encontrado en otras obras similares.
Os recomiendo de verdad sus novelas, he tenido el gusto de leer las dos últimas pertenecientes a la saga Dreaming Spires, y no ha habido un detalle con el que no haya disfrutado. Hay amor, misterio, amistad, intriga, emociones… Quedáos con los títulos: Tu nombre después de la lluvia y Contra la fuerza del viento.

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